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Out of control

Dejarse llevar era fácil. Para Luce lo realmente complicado residía en tener los pies clavados en el suelo. Unas copas de más, unos cigarros de más y unos porros de más la habían llevado a… ¿dónde estaba?

Luce miró a su alrededor un par de veces antes de poder darse cuenta de que estaba en una gasolinera. El ruido de los coches pasando a toda velocidad le acentuaba el dolor de cabeza, por no hablar de las luces que la cegaban. Si seguía así, iba a terminar con una migraña mezclada con la resaca y esa sensación extraña de estar flotando unos centímetros sobre el suelo acompañada de una extraña sensación de calma.

Se tomó unos segundos para pensar qué hacer. Sacó el móvil para mirar el reloj: 3 de la mañana. De todas las personas que conocía de Londres sólo le venía un nombre a la cabeza: Lukasz. Seguramente estaría recostado junto a su novia; imagen que, a pesar de incluir a Leighton en el cuadro, ahora mismo la reconfortaba. La estampa de Lukasz dormido era una de las imágenes que había adquirido la capacidad de retener y gravarse a fuego en sus retinas.

El espacio entre tono y tono se le hizo eterno. Primero llegó el silencio, pero a los pocos segundos una voz cansada contestaba al otro lado de la línea.

Era estúpido colgar llegados a esta altura. Eran las 3 de la madrugada, Lukasz habría visto su nombre en la pantalla del teléfono e igualmente (y a pesar de estar con Leighton en la cama) había contestado. Luce tragó saliva y se encogió sobre sí misma para lidiar con el aire fresco que se había levantado hacía cosa de unos minutos.

-Necesito que me vengas a recoger. - no era lo que quería decir realmente, pero si no quería pasar la noche tirada en la gasolinera era lo primero que tenía que admitir. Aunque ni siquiera se trataba de una cuestión de prioridades.

Tras la respuesta de Lukasz una sonrisa aleteó en sus labios. El inconfundible ruido del tráfico londinense situaban a Lukasz lejos de una cama y, muy posiblemente, lejos de Leighton.

En ocasiones Lukasz había usado un tono casi paternal con Luce, la cual, muy seguramente, nunca dejaría de verse envuelta en estas “aventuras inesperadas”. Se sentía, en parte, responsable de ella, de que no le pasara nada. Y eso implicaba desde acompañarla a hacer la compra de la semana a llevarla al aeropuerto, pasando por ponerle las tiritas cuando se cortaba. Esto de que Luce estuviera tirada en una gasolinera a media hora de Londres a altas horas de la madrugada tendría una explicación y Lukasz no iba a quedarse sin escucharla. No pudo evitar sentirse un poco culpable cuando la escuchó sollozando al otro lado del teléfono, tampoco le había dicho nada malo o subido de tono. A veces odiaba esta sensación de ir a ciegas en todo lo que incluía a Luce, pero algo lo impulsaba a no poder dejar de hacerlo.

Estaba claro que no podía reconocer esto en voz alta, pero si no fuera por las estúpidas locuras de Luce ni siquiera se hubieran visto esta noche.






"She was like a summer storm. As crazy as the weather in Low Newton by the Sea. But I was used to her craziness. In fact, I was completely in love with her craziness… and I had missed both of them for a long time"

"She was like a summer storm. As crazy as the weather in Low Newton by the Sea. But I was used to her craziness. In fact, I was completely in love with her craziness… and I had missed both of them for a long time"